lunes, 2 de diciembre de 2019

¡10 CONSEJOS PARA PREPARAR TUS CLASES PARTICULARES!

Independientemente de si es la primera vez que vas a ejercer de profesor particular o si llevas años impartiendo clases particulares, los consejos que compartimos contigo a continuación ¡te interesan! 
Coge lápiz y papel (la aplicación de notas del móvil también nos vale) porque aquí van nuestros súper 10 consejos para impartir clases particulares:

1. Concierta una 1ª sesión con el alumno antes de dar la 1ª clase

Antes de empezar a dar clases a un nuevo alumno debes saber por qué necesita tus servicios. Parece
algo obvio, pero si el alumno no te lo especifica y tú no se lo preguntas, puede que empieces a remar hacia una dirección equivocada. Y es que la forma de impartir tus clases será muy diferente dependiendo de si el estudiante necesita aprobar una asignatura o si quiere alcanzar el sobresaliente, por ejemplo.
Así que teniendo esto en mente, es recomendable que establezcas una primera sesión con el alumno para descubrir cuáles son sus objetivos. Esta sesión puedes llevarla a cabo de manera presencial o bien por teléfono, Skype o similares. Nosotros te recomendamos que la realices a distancia (dado que cobrar por el simple hecho de que el alumno te cuente para qué quiere sus clases no es lo suyo) porque de este modo ahorrarás tiempo y todos sabemos que ¡el tiempo es oro!
Elijas la forma que elijas para llevar a cabo esta primera toma de contacto con tu alumno, es
recomendable que le indiques que necesitas un periodo determinado de tiempo para hablar con él (30 min, 1 hora o lo que estimes conveniente), pero que sepa que es importante para ti conocer qué espera de tus clases para que así el alumno también se tome esta primera sesión de forma seria y sea beneficiosa para él 🙂

 2. Consigue el material adecuado

Es muy importante saber el material con el que vais a trabajar en clase. Los alumnos que necesitan refuerzo académico suelen tener libros de texto ya comprados sobre la asignatura. Sería genial si pudieras hacerte con el mismo libro que tu alumno para poder preparar ejercicios similares a los de su libro (hay webs como Scribd donde puedes descargarte libros de forma gratuita a cambio de que tú subas otro) pero, si no puedes conseguirlo, algo que sí puedes hacer es hacerle fotos, al menos al temario con los contenidos, así sabrás exactamente qué es lo que tiene que estudiar en el cole y podrás preparar la clase siguiendo ese orden.

3. Lleva un registro de lo que haces en cada clase

La organización y la planificación son claves en cualquier ámbito de la vida pero si eres
profesor y quieres realizar bien tu trabajo, ¡aún más!
Debes apuntar qué haces en cada clase particular (teoría, ejercicios, videos, debates, temas de conversación, juegos…), ¡todo lo que realicéis en clase es una información muy valiosa! Teniendo estos “apuntes” a mano sabrás exactamente por dónde vais y evitarás repetirte sin darte cuenta u olvidarte de que le habías mandado deberes (no dejes que sea el alumno quien te recuerde que hicisteis en la última clase, un buen profe siempre tiene esta información bajo control).
También es importante que apuntes los avances de tu alumno así como los resultados de los exámenes que obtiene en el cole, insti o en la universidad, así puedes ver su evolución y ver si tienes que darle un poco más de caña.
Para apuntar todo esto te recomendamos que uses un archivador (en vez de un cuaderno o libreta), de esta forma puedes tener a cada alumno dividido por separadores y agregar o quitar hojas cuando te haga
falta.

4. Prepara las clases con antelación

Este consejo más que una recomendación ¡es una obligación!
Acudir a clase de tu alumno “a la aventura” es algo que debes evitar. No siempre seguirás el guion que has preparado al pie de la letra pero siempre debes tener una hoja de ruta que poder seguir.
A la hora de preparar la clase debes tener en cuenta:
  • El objetivo de aprendizaje, es decir, qué va a aprender el alumno y a partir de aquí desarrollar la clase.
  • Las distintas actividades a realizar ese día (es aconsejable planificar una actividad de más por si la clase transcurriese más deprisa de lo normal y acabarais antes de tiempo, evitando así tener que improvisar en ese momento con lo primero que se te pase por cabeza).
  • Los recursos que necesitas para dichas actividades (materiales, visuales, auditivos…).
  • La duración global de la clase y la duración para cada actividad.

5. Cronometra el tiempo

Ya tienes un plan de clase perfecto pero ahora toca llevarlo a cabo y, para ello, es vital asignar a cada tarea una duración aproximada y cumplirla. Es muy fácil irse por las ramas mientras se da una clase, por eso debemos estar pendientes del reloj para verificar si vamos siguiendo nuestro plan de clase tal como lo teníamos previsto.

6. Prueba técnicas diferentes

¿Has oído alguna vez la frase “no hay mal alumno sino mal profesor”? Nosotros estamos bastante de acuerdo con este refrán, dado que no todos aprendemos de la misma forma. Por eso es que debes probar diferentes técnicas con tu alumno hasta dar en el clavo 🙂 Hay alumnos muy visuales, mientras otros son más auditivos o cinéticos. Según el psicólogo Howard Gardner existen 8 tipos de inteligencias. Te recomiendo que indagues sobre esta teoría de inteligencias múltiples, seguro que te ayuda a la hora de probar otras técnicas de aprendizaje.

7. Pide feedback al alumno

Muchas veces tus alumnos no van a decirte que algo les disgusta a no ser que les preguntes (y aun por esas a veces toca insistir), así que no lo dudes y dales la oportunidad de que critiquen tus clases, tanto para bien como para mal. Solamente sabiendo qué está mal podrás cambiarlo y mejorar 🙂 Nuestra recomendación es que les preguntes mínimo 1 vez al mes; no es necesario que después de cada clase les pidas su opinión pero de nada sirve esperar a final de curso para preguntarles sobre tus clases ya que
por ese entonces nada podrás hacer.

8. Haz la clase más dinámica

Si llevas tiempo dando clases particulares habrás sufrido más de un quebradero de cabeza intentando hacerlas lo más amenas posibles. Ser solamente 2 personas en clase tiene muchas ventajas pero en cuanto a diversión se refiere es más bien una desventaja. Una opción que resolvería esta problemática es la de tener más de un alumno por clase. Además de poder hacer juegos y actividades grupales haciendo la clase más divertida, que haya más de un alumno particular enriquece la clase.
Pero, ¿cómo encontrar más de un alumno interesado en una misma materia que quiera compartir clases particulares? Salvo en el caso de hermanos que coincidan en nivel o edad, encontrar a más de un alumno para tus clases particulares ¡puede convertirse en una misión imposible! Pero nosotros tenemos la solución: en Comparte Clase podrás encontrar hasta un máximo de 4 alumnos (para no perder la atención individualizada de una clase particular) que quieren compartir clase. De este modo conseguirás unas clases particulares más dinámicas aparte de ganar un dinero extra al tener más de un alumno por clase.

9. Imparte la clase fuera del lugar habitual

De vez en cuando a todos nos apetece romper con la rutina y la monotonía así que arriésgate, aunque sea 1 día, y aprovecha para cambiar el entorno donde impartes la clase y hacer de la nueva ubicación tu aliada.
Si tus alumnos son menores de edad, lógicamente tendrás que pedirles permiso a sus padres, pero seguro que son los primeros en valorar tu iniciativa e innovación.
Si das clases particulares de idiomas puedes hacer que tus alumnos aprendan nuevo vocabulario en otras habitaciones de la casa; si eres profe de mates o economía puedes bajar al supermercado o ir a un centro comercial cercano; el parque siempre es una buena alternativa. Las posibilidades de aprendizaje en entornos diferentes son infinitas, agudiza tu imaginación y bríndales una clase diferente a tus alumnos, verás cómo su motivación aumenta automáticamente.

10. Pregúntales qué han aprendido

“Aprender a aprender” es una de las competencias clave del aprendizaje que establece la Comisión para la Educación de la Unión Europea. Esta competencia implica ser consciente del proceso de aprendizaje en sí, dentro del cual se adquieren, procesan y asimilan nuevos conocimientos. Como profesor puedes facilitar todo este proceso a tu alumno, destinando un par de minutos de tu clase particular para invitarle a reflexionar sobre lo aprendido en cada clase, de esta forma tu alumno será consciente de todo lo que va aprendiendo día a día contigo 🙂

lunes, 2 de septiembre de 2019

LAS 8 ESTRATEGIAS TRANSFORMADORAS DE LA PNL


  •      La terapia cognitiva en el trastorno esquizoide de la personalidad
  •      El silencio en psicología
  •      La terapia MR para la parálisis del sueño

Posiblemente hayas oído hablar en alguna ocasión sobre la PNL o Programación Neurolingüística como una práctica de desarrollo o excelencia personal, y así es. Una definición más exacta sería, un conjunto de técnicas destinadas a analizar, codificar y modificar creencias y conductas por medio del estudio del lenguaje, tanto verbal como gestual y corporal. Hoy vamos a descubrir las estrategias transformadoras de la PNL y por qué tiene tanto éxito.
Se llama “programación” porque se trata de un plan de acción o conjunto de operaciones que buscan un objetivo concreto, “neuro” porque estudia los procesos ocurren en el mismo sistema nervioso, y “lingüística” ya que para ello usamos el lenguaje (verbal y no verbal).
¿Quieres saber más sobre la Programación Neurolingüística? En este artículo te explicamos en qué consiste y las 8 estrategias transformadoras de la PNL que se utilizan para buscar el éxito, la calidad de vida o la superación de traumas y fobias.
“El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender”.
-Plutarco-

El método de la PNL

La PNL ha ocupado un lugar importante entre las disciplinas que asisten en la consecución de objetivos, de manera que muchos psicólogos, médicos y coaches la aplican en el ámbito del desarrollo personal de manera individual o grupal.
Una de las bases de la PNL es la evidencia de que cada uno de nosotros construimos diferentes representaciones de la realidad a la que agregamos nuestras emociones y procesos del lenguaje.
Al modificar nuestras creencias y emociones, nuestra forma de expresarnos, también podemos cambiar la percepción de la realidad y la autoimagen que disponemos de nosotros mismos.
Por otro lado, la Programación Neurolingüística asegura que memoria e imaginación utilizan los mismos circuitos neurológicos y tienen, de esta forma, el mismo impacto en el ser humano. A continuación, 8 estrategias transformadoras de la PNL recogidas por la psicóloga Jazmín Zambrano en su libro PNL para todos.

1. Submodalidades o estilos de aprendizaje

Las submodalidades son variantes de los sistemas de representación, es decir, de la manera en la que nuestro cerebro codifica y clasifica una experiencia. Existen tres tipos: visuales (color, distancia, profundidad, claridad, contraste y luminosidad), auditivas (volumen, tono, ritmo y pausas) y kinestésicas (temperatura, vibración, textura, presión, movimiento y peso).

Todos estos matices nos servirían para, a través de la imaginación, poder cambiar las características de los recuerdos que hemos editado como una película de nuestra vida y modificar así, por ejemplo, la memoria de una infancia infeliz.  Otra manera de aplicarlas sería mediante la “disociación”. Nos trasladamos al momento en el que vivimos una experiencia desagradable, sentimos el tacto que tenía un objeto o vemos lo que estaba sucediendo, para después disociarnos, salir de la situación y mirarla como si estuviéramos fuera de ella, observándonos a nosotros mismos.
Para la PNL, el objetivo de disociar es quitar el poder emocional a la vivenciaque hemos experimentado. Así, la experiencia pierde fuerza, se desvincula del sufrimiento e incluso se puede asociar a un momento placentero.

2. Técnica de anclaje

En el proceso de la técnica de anclaje, un estímulo externo o “ancla” se asocia con una conducta positiva que se desee adquirir. Las anclas pueden ser palabras, gestos, olores o colores que nos transporten a un estado mental positivo.
Un ejemplo de este anclaje sería asociar el gesto de tocarse la oreja con sentirse bien para que, en momentos de crisis o dificultades, con ese pequeño gesto, pudiéramos recuperar el bienestar y sentirnos mejor.

3. Reencuadre

El reencuadre, en PNL, consiste en modificar el marco de referencia en el que una persona vive la situación para cambiar su significado y, por lo tanto, el estado emocional y la conducta que en principio lo acompañaban. Es ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío, encontrar una arista inesperada en la situación que consigue revertir su impacto y positivizarlo.

4. Calibración

Esta estrategia consiste en reconocer el estado mental del individuo a través de su comportamiento verbal y no verbal, es decir, si está triste, enfadado o incluso si esta mintiendo. Fijándonos en su comportamiento podremos conocer mejor al otro y ayudarle en su proceso de cambio.

5. Modelaje

Con el modelaje se llega a determinar cómo actuaron otras personas para lograr el éxito en algún área de su vida y poder imitarlas. Con la técnica del modelaje lo que se intenta es la creación de una representación lo más fiel posible de otra persona, sobre todo de sus comportamientos para poder conseguir algo.

6. Inducción

Con la técnica de la inducción, se guía a las personas hacia ciertos estados emocionales para modificar situaciones dolorosas. Ya sea inducir sensaciones de malestar que concuerden con la experiencia que vivieron o sensaciones placenteras para poder afrontar sus miedos y preocupaciones en relación con dichas situaciones.

7. Sincronización

La sincronización sería como una empatía profunda, mediante la cual se comprenden los sentimientos ajenos hasta crear una fuerte vinculación entre el nivel consciente e inconsciente del interlocutor. Esta técnica sirve para optimizar las comunicaciones interpersonales.

8. Relajación

Por último, la PNL considera la relajación una herramienta eficaz para aliviar tensiones, ampliar la conciencia y liberar el espíritu. Relajarnos siempre viene bien para afrontar nuestro día a día.

La eficacia de las estrategias transformadoras de la PNL

Lo positivo de las estrategias transformadoras de la PNL es que gozan de una gran eficacia. Por eso, este tipo de terapia es tan utilizada en la actualidad. Es importante mencionar que las estrategias anteriormente mencionadas no se aplicarán en su conjunto en todos los casos. ¿Qué quiere decir esto? Que va a depender del profesional la incidencia en unas más que en otras.
Con estas estrategias, la PNL persigue una una transformación personal que eleve la autoestima, incremente la capacidad creativa y nos ayude a expresarnos de manera más satisfactoria mejorando las relaciones con los demás. ¿Alguna vez has probado la Programación Neurolingüística?

jueves, 1 de agosto de 2019

CÓMO PUEDO IDENTIFICAR Y TRABAJAR CON LOS ESTILOS DE APRENDIZAJE DE MIS ESTUDIANTES?


Como profesores, podemos observar que cada uno de nuestros estudiantes tiene una manera muy particular de aprender. Algunos buscan siempre el diálogo y el debate, otros no pueden dejar de tomar apuntes. Algunos otros muestran preferencia por el análisis de lecturas y otros por la realización de ejercicios y proyectos prácticos. En ello se desvela que cada estudiante tiene un estilo de aprendizaje único.

Los estilos de aprendizaje son “los rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos, que sirven como indicadores relativamente estables, de cómo los discentes perciben, interaccionan y responden a sus ambientes de aprendizaje” (ALONSO Y GALLEGO en RAMÍREZ, OSORIO, 2008: 3).  Los rasgos cognitivos tienen que ver con la forma en que los estudiantes estructuran los contenidos, forman y utilizan conceptos, interpretan la información, resuelven los problemas y seleccionan medios de representación (visual, auditivo, kinestésico). Los rasgos afectivos se vinculan con las motivaciones y expectativas que influyen en el aprendizaje, mientras que los rasgos fisiológicos están relacionados con el género y ritmos biológicos, como puede ser el de sueño-vigilia, del estudiante (SEP, 2004:4).
Existen varias teorías relacionadas con los estilos de aprendizaje. Una de ellas es el modelo de estilos de aprendizaje elaborado por Kolb, el cual, supone que para aprender algo debemos trabajar o procesar la información que recibimos.
Todos desarrollamos una preferencia por uno de estos cuatro estilos. La observación de la conducta de los alumnos en clase es clave para identificar su estilo de aprendizaje. Para ello es necesario conocer los rasgos generales que caracterizan a cada uno.
1.    Alumnos activos: Son de mente abierta, nada escépticos y acometen con entusiasmo nuevas tareas. Aprenden mejor con los desafíos y se aburren con los proyectos a largo plazo. El aprendizaje les resulta más difícil cuando tienen que adoptar un papel pasivo, cuando tienen que asimilar, analizar e interpretar datos y cuando tienen que trabajar solos. La pregunta que quieren responder con el aprendizaje es ¿cómo? (SEP, 2004: 23).
2.    Alumnos reflexivos: Los alumnos reflexivos tienden a adoptar la postura de un observador que analiza sus experiencias desde muchas perspectivas distintas. Recogen datos y los analizan detalladamente antes de llegar a una conclusión. Son precavidos y analizan todas las implicaciones de cualquier acción antes de ponerse en movimiento. En las reuniones observan y escuchan antes de hablar procurando pasar desapercibidos. La pregunta que quieren responder con el aprendizaje es ¿por qué? (SEP, 2004: 23).
3.    Alumnos teóricos: Los alumnos teóricos adaptan e integran las observaciones que realizan en teorías complejas y bien fundamentadas lógicamente. Piensan de forma secuencial y paso a paso, integrando hechos dispares en teorías coherentes. Les gusta analizar y sintetizar la información y su sistema de valores premia la lógica y la racionalidad. Se sienten incómodos con los juicios subjetivos, las técnicas de pensamiento lateral y las actividades faltas de lógica clara. La pregunta que quieren responder con el aprendizaje es ¿qué? (SEP, 2004: 24).
4.    Alumnos pragmáticos: A los alumnos pragmáticos les gusta probar ideas, teorías y técnicas nuevas, y comprobar si funcionan en la práctica. Les gusta buscar ideas y ponerlas en práctica inmediatamente, les aburren e impacientan las largas discusiones discutiendo la misma idea de forma interminable. Son básicamente gente práctica, apegada a la realidad, a la que le gusta tomar decisiones y resolver problemas. Los problemas son un desafío y siempre están buscando una manera mejor de hacer las cosas. La pregunta que quieren responder con el aprendizaje es ¿qué pasaría si…? (SEP, 2004: 24).

La pregunta ahora es ¿cómo integrar estos estilos de aprendizaje en estrategias de enseñanza efectivas?

Todos desarrollamos una preferencia por uno de estos estilos de aprendizaje. Para el docente puede resultar complicado implementar en clase tantos tipos de enseñanza como estilos de aprendizaje tengan sus alumnos. Pero sí puede intentar elaborar un modelo de docencia en el aula que englobe habilidades y competencias características de los estilos de aprendizaje básicos. De este modo, el alumno se podrá sentir motivado cuando trabaje en el área en la que tiene mayores fortalezas y, a la vez, podrá experimentar con otras formas de asimilar los conocimientos (VÁZQUEZ-REINA, 2010). Un aprendizaje óptimo requiere de las cuatro fases, por lo que será conveniente presentar nuestra materia de tal forma que garanticemos actividades que cobran todas las fases del modelo de Kolb.
Kolb dice que, por un lado, podemos partir:

  • ·    de una experiencia directa y concreta: alumno activo.
  • ·  o bien de una experiencia abstracta, que es la que tenemos cuando    leemos acerca de algo o cuando alguien nos lo cuenta: alumno teórico.
  •     Las experiencias que tengamos, concretas o abstractas, se transforman en conocimiento cuando las elaboramos de alguna de estas dos formas:
  • ·    reflexionando y pensando sobre ellas: alumno reflexivo.
  • ·  experimentando de forma activa con la información recibida: alumno pragmático (SEP, 2004: 22).
A manera de conclusión, es importante conocer el estilo de aprendizaje de los estudiantes, pues ello proporciona al profesor una herramienta útil para “personalizar el aprendizaje, enseñar a aprender a aprender; es decir, posibilitar el conocimiento y destreza necesarios para aprender con efectividad en cualquier situación en que uno se encuentre” (RAMÍREZ, OSORIO, 2008:3).  


martes, 2 de julio de 2019

LA IMPORTANCIA DEL FEEDBACK INMEDIATO EN EL APRENDIZAJE


Qué es el feedback
Entendemos por feedback las respuestas y comentarios que se dan a los alumnos después de realizar una tarea o actividad. A través de la retroalimentación los alumnos reciben una información con la que se crean una idea o creencia respecto a sus resultados.
Para que este feedback sea más efectivo, es conveniente que se dé inmediatamente después de la tarea realizada. El feedback inmediato hace que el aprendizaje sea más significativo. De esta forma, los resultados son más eficientes, ya que los errores y las falsas creencias de los alumnos pueden ser corregidos de forma más rápida, justo en el momento en que se produce la duda o el reto al que tiene que hacer frente.
El feedbak puede ser interno, si proviene de cada individuo en función de su percepción del resultado que ha dado, sin que lo valore nadie más. El feedback externo, por el contrario, viene de otras personas como maestros o padres. Para lograr la autorregulación del aprendizaje es importante lograr que el feedback sea cada vez más interno.
Condiciones para que el feedback sea efectivo:
·         Tiene que ser apropiado, ajustado a la tarea que el alumno está realizando.
·         Creíble, realista no exagerado.
·         Recurrente, repetidos cada vez que el alumno realice una tarea.
·         Cantidad adecuada, con cuidado de no pasarse con los reforzadores ni en positivo ni en negativo.
·         Descriptivo. Definir muy bien lo que ha hecho y cómo lo ha hecho sin valoraciones ni prejuicios.
·         Proactivo, que genere una acción que favorezca  la repetición y evite la frustración.
·         Fácil de entender. Debe ser dado en un lenguaje claro y conciso.
·         Basado en datos objetivos y reales.
·         Basado en un plan de trabajo para que se vean claramente las fases o estadios para lograr ese aprendizaje.
·         De varias formas. puede haber varias formas de dar feedback dependiendo si es un aprendizaje presencial o si es on line.
·         En un tiempo ajustado. Sabemos que el feedback inmediato es mucho más efectivo.
·         Debe favorecer la práctica constante para consolidar el aprendizaje.

Importancia del feedback inmediato en entornos virtuales de aprendizaje
Es una pieza clave para garantizar el aprendizaje en estos entornos personalizados. La retroalimentación inmediata y la posibilidad de corregir en el momento cualquier error es muy efectivo cuando no tenemos un profesor o tutor  presente.
Favorece la autonomía y el autoaprendizaje. Es el propio alumno el que gestiona y corrige en el momento que se está produciendo la duda, haciendo más adaptable el ritmo de aprendizaje a cada individuo.
Puede ser un motivador muy potente y provocar retos personales para superarse en los siguientes ensayos.
En resumen, la retroalimentación tiene el potencial de apoyar el rendimiento académico, promover la motivación, la autorregulación y la auto eficacia, permitiendo a los estudiantes reducir la distancia entre su desempeño actual y el desempeño deseado.


martes, 4 de junio de 2019

PNL EN EDUCACIÓN: PUNTO DE PARTIDA PARA UN CAMBIO EDUCACIONAL


Entre los últimos puestos en el Ranking de la OCDE siempre se encuentra posicionado el sistema educativo español. Un resultado que confirma las grandes carencias de un sistema educativo obsoleto que no está brindando una formación de calidad que atienda y de respuesta a las necesidades sociales y prepare a los alumnos para un futuro profesional cada vez más competitivo. Disponemos de herramientas, aún bastante desconocidas, que pueden suponer el punto de partida para un cambio educacional, por eso hoy quiero hablaros de una metodología emergente en nuestro sistema educativo: la Programación Neurolingüística o PNL en Educación.
La educación necesita una trasformación y una actualización que mejore la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje y potencie la motivación al alumnado, esto puede convertir a la Programación Neurolingüística (PNL) educativa en una de las herramientas fundamentales para generar un cambio en el aula, promoviendo un cambio en el comportamiento de los alumnos. La Programación Neurolingüística nace con la intención de mejorar los canales de comunicación profesor-alumno, su principal objetivo es enseñar cómo mejorar los procesos comunicativos con el objetivo de conseguir resultados de éxito en el proceso de aprendizaje y abandonar modelos basados en una metodología ambigua que, en muchos casos, solo ha conseguido generar frustración o miedo entre los alumnos dificultando su proceso de aprendizaje y afectando negativamente en sus interacciones sociales.
La interpretación que realizamos de la realidad depende de nuestras características personales y del desarrollo de unos sentidos sobre otros. Según la PNL las personas se clasifican en base al canal sensorial de entrada de información en:§  Visuales: característico de personas muy observadoras, cargadas de energía que valoran con detalle todo aquello que les rodea y a las que les cuesta concentrarse cuando encuentran distintos estímulos a su alrededor.
§  Auditivos: personas muy expresivas, con grandes dotes comunicativos, más tranquilas que las visuales y con una gran capacidad para realizar varias cosas a la vez.
§  Kinestésicas: característico de personas tranquilas, que se dejan llevar por las emociones y necesitan el contacto físico para expresarse.
Una nueva disciplina que nos permitirá potenciar y mejorar nuestros recursos capacidades personales y que potenciará nuestra confianza, autoestima y creatividad ayudándonos a conseguir nuestros objetivos personales y a conseguir mejorar las relaciones con los demás.
Como profesionales de la educación es fundamental tomar conciencia y fomentar valores como el respeto y la escucha activa dentro del aula. La PNL en Educación puede ser un instrumento eficaz para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje, actuar sobre los conflictos escolares y fomentar la creatividad consiguiendo mejorar el ejercicio de la práctica docente y los resultados académicos del alumnado.Diversos estudios e investigaciones han confirmado los efectos positivos del empleo de la PNL en Educación para el desarrollo de la creatividad. Alumnos con talentos específicos y con alta creatividad siguen pasando desapercibidos en un sistema educativo estandarizado, que no se detiene a valorar y observar ciertas capacidades que pueden venir dadas no solo por la forma de comunicarse a través de las palabras, sino también, por la expresión corporal y gestual. Hay que enseñar a los niños a escuchar de forma activa a los demás, a intentar comprender lo que nos dicen con sus palabras pero también lo que expresan con sus movimientos o expresiones corporales y gestuales porque, si desde pequeños les ayudamos a desarrollar esta habilidad, llegarán a la etapa adulta con una capacidad que les permitirá actuar con iniciativacreatividad e innovar en su ejercicio profesional.
  

jueves, 2 de mayo de 2019

CÓMO DEBE SER UN MAESTRO EXCELENTE?

 Sin el ánimo de hacer ninguna comparación con el Fénix de los Ingenios, este es el sentimiento que me vino a la cabeza (y a todo el cuerpo) cuando me solicitaron que escribiera algo sobre estos dos conceptos tan mayúsculos como son el magisterio y la excelencia. Me han pedido que escriba sobre las competencias que debe tener un buen maestro y de la importancia que tiene (o debería tener) la formación inicial y continua para lograr maestros excelentes.

Después de un buen rato de reflexión pensé que lo mejor que podía hacer, como punto de partida, era repasar toda mi trayectoria escolar (desde el parvulario hasta la universidad) y aprovechar mis recuerdos y pensamientos para escribir algo sobre el tema.

Al margen de que existen algunos animales que enseñan y aprenden de sus congéneres, el magisterio es una función humana que siempre me ha causado un respeto imponente por las repercusiones que puede llegar a tener, su buen o mal ejercicio, sobre cualquier individuo en particular y sobre la sociedad, considerada esta como el resultado de la integración de todas las individualidades analizadas. La huella que puede llegar a dejar un maestro en sus alumnos se puede calificar de indeleble en la mayor parte de los casos.

Y qué decir sobre la excelencia. Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (R.A.E.), se entiende por excelencia: «La superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo»; a lo que se podría añadir: «Nivel de calidad imposible de alcanzar», con el fin de relacionar dicho grado con un desiderátum utópico. En mi humilde opinión, la propia condición del ser humano le impide alcanzar ese nivel de excelencia, en cualquiera de los campos de su actuación.

La excelencia, sinónimo de perfección, debería ser ese máximo diez que ningún maestro debería utilizar en sus calificaciones, por estar destinado a la perfección más absoluta y, por lo tanto, inalcanzable. No en vano, los autores americanos Tom J. Peters y Robert H. Waterman Jr, indagaron juntos: En busca de la EXCELENCIA; sin llegar a estar convencidos de haberla encontrado.

Pero centrémonos en el tema solicitado; en el soneto.

Antes que escribir sobre competencias, me gustaría mencionar algunos principios y valores que deben regir la actuación de un buen maestro, por no llegar a calificarlo de excelente.

Aun entendiendo que la educación en principios y valores es una responsabilidad de la familia (básicamente de los padres y abuelos), quiero hacer hincapié en los que debe poseer un buen maestro para reforzar dichos principios y valores desde la docencia. Un buen maestro debe ser ético en todas sus actuaciones. También debe ser ecuánime, a la par que justo, a la hora de evaluar a sus alumnos. Y, sobre todo, debe ser ejemplar en su comportamiento. Los alumnos (sobre todo los más pequeños) son como esponjas, absorben todo lo que oyen y ven.

Parafraseando el artículo 5º del cabo, dentro de las Ordenanzas Militares de Carlos III, «el maestro, como inmediata autoridad del alumno, se hará querer y respetar de ellos (…)» Cariño y respeto deberían ser dos valores innatos en el maestro. Y quiero aclarar que entendiendo por autoridad la clásica autoritas, es decir, el binomio de competencia más prestigio:

Autoridad = Competencia + Prestigio

Tal como la definió el Viejo Profesor (Enrique Tierno Galván), que en paz descanse.
Hablando de competencias, es decir, «la pericia, aptitud, idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado», un maestro debería poseer algunas competencias que considero primordiales, a saber:

  • Vocación: Sentir la profesión desde lo más profundo.
  • Dedicación: Emplear todo el tiempo disponible.
  • Amabilidad: Sin caer en el coleguismo.
  • Generosidad: Volcar todos sus conocimientos en los alumnos.
  • Responsabilidad: Entendida como la capacidad de responder.
  • Empatía: Saber poner en el lugar del alumno.
  • Cercanía: Un buen maestro no debe aislarse en su estrado.
  • Entusiasmo: Saber transmitir energía vital.
  • Humildad: No creerse que está por encima del bien y del mal.
  • Paciencia: No todos cogen las ideas al vuelo.
  • Saber otorgar protagonismo: a los alumnos.
  • Despertar interés: Desarrollar curiosidad intelectual.
  • Capacidad de una escucha activa.
  • Tener una gran apertura mental.
  • Ser muy gráfico: Una imagen vale más que mil palabras.
  • Divertido: Sin llegar a ser cómico.
  • Ser realista: Tener los pies en el suelo.
  • Sinceridad: «Se coge antes a un mentiroso que a un cojo».
  • Asertividad: Cuando se imparte una lección, no se pueden tener dudas.
  • Saber gestionar la Diversidad: Los colectivos de alumnos son cada vez más diversos.
  • Autoridad: En el mejor sentido de la expresión. (Ya mencionada)
  • Y, sobre todo, el mejor nivel de conocimientos sobre la materia o materias que imparte. Él va a ser el transmisor del testigo en la carrera de relevos que es la vida.
Con esta lista, aparentemente exhaustiva, no quiero decir que un buen maestro deba cumplir todas y cada una de dichas competencias, ni en grado sumo, ni en todo momento; pero deberá saber aplicar y dosificar cada una de ellas en función de la circunstancias. No es lo mismo formar a un niño en su primera etapa del jardín de infancia que a un doctorando durante la preparación de su tesis, por poner los dos extremos opuestos de la cadena de valor formativa.

No olvidemos que un buen maestro debe ser el encargado de garantizar la transmisión del conocimiento a las siguientes generaciones de modo que, con sucesivas aportaciones, la humanidad siga progresando en la buena dirección. Un buen maestro debería ser más entálpico que entrópico, si es que puede servir este símil termodinámico.

Respecto a la formación del profesorado puedo apuntar que los tiempos de la enciclopedia de Diderot y D'Alambert se acabaron hace ya mucho tiempo. Hoy en día los avances en cualquiera de las ramas del conocimiento hacen imprescindible una puesta al día constante y sostenida sobre las materias que un maestro tiene que impartir. Lo que hace un par de siglos cabía en un par de tomos en papel impreso no tiene nada que ver con la cantidad de información de la que podemos disponer a través de la red de redes.

La formación inicial del profesional de la enseñanza (y me atrevería a decir que de cualquier persona) debería estar cimentada en los principales conceptos de cada una de las materias a impartir, de modo que no quedara ninguna fisura sobre los mismos. De este modo, la formación continua debería estar destinada a perfeccionar y poner al día la evolución de dichos conocimientos básicos debida al paso del tiempo.

Con ello quiero decir que la formación primaria, incluido el bachillerato, debería estar dedicada a unos conocimientos más generalistas, casi se podría hablar de una formación «renacentista», pues tiempo tendrá el alumno para ir adquiriendo conocimientos específicos conforme se vaya definiendo su vocación y, sobre todo, se vaya perfilando su futuro profesional.

A los dieciocho años (momento de elegir una opción de estudios universitarios) es muy difícil poder aseverar sobre nuestra auténtica orientación profesional y lo que es más importante, con la velocidad a la que se están moviendo los acontecimientos en esta primera parte del siglo XXI, muchas personas tendrán la necesidad de reinventarse con nuevas profesiones, bien por voluntad propia o por los condicionantes de las circunstancias externas.

Por todo ello, la formación continua está tomando carta de naturaleza no solo para los educadores, sino también para los propios educandos y, para muestra véase la velocidad de evolución de las llamadas «nuevas tecnologías» y no quiero referirme en exclusiva a las llamadas «TIC's».

Releyendo al final todo lo escrito, después de muchas lecturas intermedias y sin la mínima intención de ser políticamente incorrecto, me queda la esperanza de que, si se consiguiera un mínimo nivel de excelencia en buena parte de los valores y competencias descritos anteriormente, tal vez se pudiera recuperar aquella figura del maestro-modelo-espejo en el cual todos los alumnos se miraban y, de ese modo, poder llegar a erradicar esa moderna perversión de la violencia en las aulas, tan insólita para anteriores generaciones.

Para finalizar, no puedo (ni quiero) resistirme a la tentación de copiar dos proverbios, uno massai y otro indio (de la India), que escuché hace mucho tiempo:

«Para educar a un niño hace falta la tribu entera»
(Proverbio africano)

«Con mis maestros he aprendido mucho,
con mis colegas, más;
pero con mis alumnos, todavía más»

(Proverbio indio, que no hindú)

Sobre el proverbio africano el insigne maestro y filósofo, José Antonio Marina, ha escrito y divulgado todo un compendio de sabiduría. Del segundo proverbio, creo que poco más se puede añadir.

Un buen (excelente) maestro (utilizando el genérico masculino castellano) es aquel que es capaz de tener la curiosidad de aprender todos los días algo nuevo, incluso de sus alumnos. Y siguiendo el proverbio africano, tendríamos que hablar de «maestros excelentes», en plural, porque uno, nunca será suficiente.

Tomado de: https://www.educaweb.com/noticia/2014/03/24/como-debe-ser-maestro-excelente-8109/